La reciente renovación del Tri ha generado un sinfín de opiniones, en su mayoría positivas. Un aparente e inesperado recambio generacional inundó la plantilla mexicana para afrontar las incómodas fechas FIFA post-mundial, aquellas que seguramente los consolidados del tricolor no quisieron atender. Y que bueno que no las atendieron; al menos le dieron un respiro al tan contaminado producto tricolor.

No sé si la FMF quiere en realidad renovar el equipo, o solamente es una acertada forma de desechar estos partidos, que cabe destacar, de moleros no tienen nada. “El Tri” tendrá un par de amistosos, el primero frente a la siempre seria escuadra uruguaya, que viene con todo el arsenal mundialista; la segunda es ante el acérrimo rival, los Estados Unidos, que buscarán recuperar el prestigio después de haber quedado fuera del Mundial pasado.

De todas formas, se le agradece a los directivos haber tomado la decisión de llamar a jóvenes con calidad para atender este par de encuentros. Estoy casi seguro que la mayoría de los seleccionados no esperaban este llamado. Es normal, casi nunca se les da la oportunidad, a pesar de que los pocos que juegan jornada a jornada en la Liga MX, demuestran tener las actuaciones necesarias para merecer una oportunidad; al menos en esos partidos moleros.

Es ahora o nunca para estos novatos tricolores, y digo nunca porque, seguramente, cuando los directivos elijan al técnico que buscará llevar al equipo a Qatar 2022, volveremos a ver a Guardado, Hernández, Layun y compañía. Y no está mal, son hombres con nivel de selección, que todavía pueden cumplir con otra Copa Oro más; sin embargo, también son parte de esta epidemia que asecha a casi todas las selecciones del mundo. Me refiero al secuestro del vestidor, al control del equipo.

Uruguay y Estados Unidos no son rivales nada fáciles. Bien podrían debutar estos jóvenes ante insípidas selecciones B de Europa, selecciones de CONCACAF, o bien, selecciones débiles de Sudamérica como Bolivia. Repito, seguro que muchos de ellos no se esperaban esta oportunidad. Muchos tachan de intrascendentes estos partidos, sin embargo, abren la posibilidad de ver quien tiene los blanquillos para ganarse más oportunidades en el equipo, y ahora sí, pensar en el proceso real rumbo a Qatar 2022.

Calidad y juventud, muy buena combinación. Si bien será todo un reto marcar a jugadores como Luis Suárez, estos elementos deben jugar con toda tranquilidad ante “charrúas” y “gringos”, que no se preocupen, que están arropados por Ochoa, que puede seguir tapando y tapando. Veremos de qué están hechos estos jugadores. No recuerdo oportunidad similar para darse a conocer en un combinado tricolor. La mesa está puesta para Lainez y compañía; una prueba de fuego por la calidad de los rivales. Los medios podrían considerar estos duelos como intrascendentes, pero para muchos integrantes de esta plantilla, será la verdadera oportunidad de sus vidas. ¡Éxito!.

Comentarios

Francesco como Totti, Hernández como Xavi... ¿Y Cid? Cid como mi hermano Rodrigo, a la conquista.

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