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¡Fuera Osorio! Pero… ¿Y Luego? – Parte 2

Como cada ciclo mundialista, tras consumar un nuevo fracaso de la selección mexicana, la primera cabeza que se pide es la del técnico. Este mundial no es la excepción. Muchas voces al unísono piden que Osorio sea cesado del cargo, las razones son muchas: desperdició a una “gran” generación de jugadores, pudo haber hecho más ante Suecia y Brasil, con laterales y contención nominal se pudo haber avanzado de ronda, etc.

Algunas tienen razón, otras son producto más del estómago que de otra cosa; lo que sí es un hecho es que se ve difícil que el técnico colombiano quiera seguir en un entorno tan hostil por parte de la prensa, afición y dirigentes, quienes lo hemos criticado hasta el cansancio, muchas veces justificadamente, aunque creo que en esta Copa del Mundo, hay muy poco que reprocharle. Nos cumplió el sueño a todos los que pedíamos cesar con las rotaciones absurdas y parados ridículos, y el resultado fue el mismo que siempre. Si nos vamos a los números Osorio entregó algunos buenos y en otros, hizo lo mismo que el resto a final de cuentas.

Quizás el pero viene cuando hablamos de que Osorio no supo nunca encontrar la fórmula para lograr adaptar y mantener el nivel de la selección; nunca le dio una idea de juego colectiva ni un estilo propio y creo que esa debió ser su mayor tarea, más que llevarnos caminando al mundial, algo que debería ser obligación en la CONCACAF. Y pedir un estilo de juego futbolístico, no es exigir demasiado como algunos creen, países como Islandia, Noruega o Irán, mostraron en este mundial un estilo claro del fútbol al que jugaban, era obvio que si no pudiste lograr eso 3 años, en apenas 3 partidos iba a ser imposible.

Estoy a favor de la continuidad pues creo que a México, es lo que le hace falta entre otras muchas cosas. Nunca se ha tenido un proceso a largo plazo y eso es un error que se sigue cometiendo cada ciclo. El problema para mí en este momento, es que no veo algo positivo a continuar con un proceso, que inicio sin pies y ni cabeza; Osorio logró su tope en selección ante Alemania por lo que esperar algo más, es poco probable. Ya dio lo que debía de dar, esperarlo otros 4 años no es garantía de que se esté trabajando hacia el camino que es correcto. Después de la eliminatoria, de una Copa América, una Copa Oro, y una Confederaciones, México llego como una incógnita a este mundial y se terminó con un fracaso, cuando se tuvo en las manos una oportunidad de tomar un camino; oportunidades tuvo y muchas.

Ahora bien, hablamos de que dirigir a México, es vivir con el peligro latente de un despido de la noche a la mañana, han pasado decenas de técnicos pero se ha mantenido una variable en la ecuación del fracaso: una base de seleccionados que no terminan de mostrar lo que se espera de ellos. Si señores, quizás en algunos casos, muchos de ellos tendrán carreras envidiables con sus clubes (hablando de la media en México), muchos de ellos tienen récords de participaciones o de goleo con selección, muchos fueron participes de algunos logros como la medalla de oro en Londres 2012, pero lo único cierto es que si vamos a pisar el freno ahora que hay tiempo y cambiar al técnico nacional, con el se deben ir varios jugadores que no han mostrado argumentos para seguir vistiendo la playera nacional…si vamos a hacer limpia es hora de no solo pensar en una limpia en el banquillo, si no también en una limpia generacional.

Porque no solo se trata de “soñar chingonas”, eso me queda claro que es el primer paso, pero para lograrlas va siendo hora de comenzar a actuar como si de verdad buscáramos “cosas chingonas”. Escuche muchas entrevistas de jugadores criticando el sistema mexicano y su estructura podrida, y claro que tienen razón, se deben cambiar muchas cosas de nuestro fútbol para medianamente aspirar a soñar siquiera en rozar una Copa del Mundo, pero ¿en donde queda la autocritica para señalar sus errores como participes y protagonistas en la cancha? ¿No seria mejor soñar en competir decorosamente primero y antes que nada? El cambio comienza por uno mismo, y esta generación ya también tuvo sus oportunidades, pero a diferencia de Osorio muchos de ellos la tuvieron en mas de un proceso mundialista.

Se presenta la oportunidad de comenzar el cambio generacional de jugadores junto con el cambio de técnico ¿vale la pena mantener otro proceso igual o buscar un camino diferente? Soñar con cosas como la desaparición de los torneos cortos, con la erradicación de promotores e intereses comerciales y con la llegada de dirigentes competentes, se ve lejana a corto plazo. Lo que se tiene al alcance de la mano es comenzar un proceso nuevo con un técnico, que aunque sea extranjero o mexicano, conozca lo que significa trabajar en el lodazal que es nuestro fútbol y que a pesar de eso, pueda entregar cuentas, que sepa sortear vacas sagradas y trabajar con jóvenes, que imprima en el jugador mexicano una idea de juego que tanta falta nos hizo en instancias claves en este mundial, pero que sobre todo, marque a las altas esferas el rumbo que va siendo hora de tomar. Va siendo hora de sacar la escoba y comenzar los mentados cambios que pedimos, con un escobazo profundo

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Poblano de nacimiento y de corazón, licenciado en comercio internacional por vocación y portero por amor a la posición.

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