El dilema ético de ‘La mano de Dios’

El fútbol es uno de los fenómenos sociales y culturales más presente dentro de las sociedades actuales, ya que involucra a un gran número de personas que son seguidoras de este deporte-espectáculo. Dicho fenómeno muchas veces se desarrolla dentro de un contexto intercultural, como la Copa del Mundo. Dentro de la naturaleza del juego existen reglas para el desarrollo del mismo, sin embargo, también se encuentran otros elementos importantes que definen la trascendencia e importancia de un partido, sobre todo cuando éste está acompañado de factores sociales, políticos, económicos y culturales.

A continuación, te presentamos un dilema ético que busca abrir el debate de una acción, en este caso un gol con la mano, a partir de la teoría del utilitarismo de Jeremy Bentham. El dilema ético que se presenta es el gol con la mano de Diego Armando Maradona ante Inglaterra, también conocido popularmente como “La Mano de Dios”, en la Copa Mundial de la FIFA, México 1986, por los cuartos de final del campeonato.

Argentina es uno de los países que más practica éste deporte. La importancia del balompié en esta nación, es inmensa, por lo cual logra trascender culturalmente. La pasión por el fútbol en Argentina refleja el arraigo de este deporte, dentro de toda una sociedad. Los clubes, el equipo nacional y las grandes figuras que conforman estos equipos, logran generar un sentimiento de pertenencia dentro de toda una sociedad; es una manera de compartir una identidad en un colectivo.

A lo largo de la historia, el equipo argentino ha desarrollado rivalidades importantes contra equipos sudamericanos, como Brasil y Chile, sin embargo, también guarda rivalidad con equipos europeos como Alemania e Inglaterra; dichas rivalidades existen por razones políticas e históricas que se pueden traspasar la frontera del campo de juego. No obstante, existen rivalidades puras del deporte, como es el caso de Alemania.

La Selección Nacional Argentina es una de las más ganadoras en la historia del fútbol, obteniendo títulos como la Copa América y los Juegos Olímpicos, sin embargo, son los títulos mundiales los que demandan la importancia de este equipo en la historia del balompié. El equipo nacional argentino se alzó con su primer campeonato del mundo, siendo anfitrión en 1978, venciendo en la final a la selección holandesa. No obstante, éste título ha sido uno de los más polémicos de la historia, ya que en aquella época, el país sudamericano vivía una dictadura comandada por Jorge Rafael Videla. Mientras la selección argentina jugaba sus partidos en ‘El Monumental’, a unas cuantas cuadras, cientos de argentinos eran torturados en los diferentes campos de concentración de la dictadura militar. El campeonato argentino cuenta con la particularidad de haber sido usado como un evento que mostrara una Argentina de paz ante los ojos del mundo.

Selección Nacional Argentina (1986).

En México 1986, Argentina obtuvo su segundo campeonato del mundo, venciendo en la final a la selección de Alemania Federal. Sin embargo, el partido por los cuartos de final del campeonato ante Inglaterra, es considerado por muchos, el partido más importante de la selección argentina en el certamen mundialista. Para gran parte de toda una sociedad, se jugaba algo más que un boleto a las semifinales; para tantos, Argentina se jugaba el orgullo por los cientos de soldados caídos en la Guerra de Malvinas, de 1982. Si bien la pérdida de la guerra ante los ingleses, desató el derrocamiento de la dictadura en Argentina, la sociedad guardaba (como todavía), un resentimiento contra Inglaterra; esto fue transportado al campo de juego en aquel partido.

El conflicto bélico entre argentinos e ingleses, se desarrolló en 1982, en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. Un territorio que actualmente es regido por el Reino Unido, pero que a lo largo de su historia, fue ocupado también por España y Francia. La cercanía de las islas con las costas argentinas en Tierra del Fuego, es la razón principal por la cual Argentina ha reclamado desde siempre la soberanía de este territorio. Actualmente, las Islas Malvinas son consideradas por la ONU, como un territorio en litigio entre Argentina y Reino Unido, aunque es éste último el que controla el territorio.

Durante la guerra, la pérdida de vidas humanas fue de 649 militares argentinos, 255 británicos y tres civiles isleños. Muchos de los militares argentinos, eran jóvenes que fueron reclutados por la dictadura para acudir a la guerra; muchos de ellos eran futbolistas. Algunos pertenecían a la generación de 1962, a la cual también pertenecen ocho jugadores de la Argentina que derrotó a Inglaterra en el Mundial. Si pertenecías a un equipo de primera división, podías seguir jugando, sin embargo, si sólo pertenecías a las divisiones inferiores y eras solicitado para integrar el ejército, tenías que acudir al llamado; era la guerra o el fútbol. Éste último dato, es otro de los tintes que rodean la importancia y trascendencia cultural del Argentina contra Inglaterra.

Para 1986, Argentina no contaba con un equipo con el cual el público argentino se identificara. El equipo tenía un funcionamiento regular y su forma de juego no convencía a los seguidores, por lo que no se reflejaba tanto entusiasmo por la participación de la selección argentina en el Mundial de México 1986. Sin embargo, los resultados en la primera fase del campeonato, ante Corea del Sur, Italia y Bulgaria, fueron positivos; la racha del equipo se amplió en octavos de final, al vencer a Uruguay. El equipo comenzó a generar entusiasmo en sus seguidores y todo giraba alrededor de Diego Armando Maradona, considerado en aquella época, el mejor jugador del mundo.

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Diego Armando Maradona y Peter Shilton saludándose antes de iniciar el encuentro entre Argentina e Inglaterra, en México 1986.

Para los cuartos de final, Argentina enfrentó a Inglaterra en el Estadio Azteca, en Distrito Federal, ante 114,580 espectadores. El suceso fue considerado por gran parte de la sociedad argentina, como una revancha en la cancha, de la derrota en la Guerra de Malvinas. El marcador final fue de 2-1, con victoria argentina. Existen dos momentos importantes dentro del desarrollo del partido, y son precisamente, los dos goles argentinos, ambos marcados por Maradona. Cada uno de los goles conlleva una particularidad. El primero por ser un gol con la mano, algo que infringe con las reglas del fútbol, y el segundo por ser considerado, desde la opinión de muchos, el mejor gol en la historia de los mundiales.

El primer gol llegó en el segundo tiempo del partido, en el minuto 6, cuando Maradona inicia una jugada que no resultó efectiva en primera instancia, pero que, sin embargo, logró consolidarse mediante un error de la defensa inglesa. El pase hacía atrás del defensor inglés, Hodge, hacía al arquero Shilton, fue anticipado por un salto de Maradona en contra del aquero y un impacto de la pelota con su mano izquierda, antes de que el jugador inglés pudiera despejarla. El gol es un suceso es conocido culturalmente como “La Mano de Dios”. Diversos periodistas argentinos manifestaron durante la transmisión del partido que el gol había sido con la mano, sin embargo, eso no resultaba ser importante; lo importante es que era ante Inglaterra, restándole importancia al Fair Play de la FIFA. Se trata de un gol que viola la regla más importante del juego.

Es entonces cuando surge el dilema a través de la acción de marcar con la mano por parte de Maradona, infringiendo las reglas del deporte, pero también provocando una gran alegría en un pueblo argentino con recuerdos frescos de la guerra y que restó importancia al hecho de haber sido con la mano. El contraste se da si tomamos el utilitarismo de Jeremy Bentham como teoría. Bentham menciona que una acción (la mejor acción), conlleva también una utilidad (la mayor utilidad), y así un número de individuos (el mayor número de individuos involucrados). Se considera que un individuo actúa en beneficio de la mayor cantidad de individuos, generando así un bienestar.

El autor expone que “toda suma de placer resulta de una acción”, en este caso la acción es el gol de Diego Armando Maradona, la cual en un sentido positivo, logró un máximo bienestar para un máximo número de individuos, en este caso, el pueblo argentino, que más allá de disfrutar una victoria, asoció esta felicidad con la derrota durante la Guerra de las Malvinas. Es entonces que el autor considera que una acción conlleva consecuencias, las cuales después de ser analizadas y observadas, abren paso a la definición moral de la acción.

El fútbol fungió, en aquella ocasión, como un medio de liberación de gran parte de una sociedad afectada por la guerra. Considero es, un momento en el que podría llegar a  manifestarse toda una identidad nacional, el sentido de pertenencia y todo un amor en común. Si bien la jugada puede considerarse como una trampa, es también una perfecta forma, desde el punto de muchos, de representar lo sucedido en la Guerra de Malvinas, donde gran parte de la sociedad argentina consideraba a los ingleses, unos piratas. La reacción por parte del pueblo argentino ante este suceso fue de felicidad pura, mientras que para los ingleses, el perder ante Argentina, no representó tanto como para los argentinos. Era sólo quedar eliminados de una Copa del Mundo, y con una trampa.

En conclusión, la mano de Maradona puede ser vista como un acto de trampa en cuanto a las reglas del fútbol, sin embargo, el placer que generó dicha acción, pesa más que las mismas reglas del juego. Es un momento de liberación único, que culturalmente ha sido rodeado de mitos, acompañado de entes y demás. La figura de Diego Armando Maradona se elevó como el causante de dicha acción. Era ya en aquel entonces el mejor jugador del mundo; con la ‘Mano de Dios’, rompió fronteras sociales y culturales, más allá de lo ético que pueda representar el Fair Play de la FIFA. Al final, el fútbol cumplió su papel, como un juego, una diversión, un entretenimiento, o una manera de liberar el estrés que la sociedad demanda.

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Comentarios

Francisco Hernández Cid

Francesco como Totti, Hernández como Xavi... ¿Y Cid? Cid como mi hermano Rodrigo, a la conquista.