El Casillero del 10: Giovani, la “promesa” eterna.

En un lejano 2005, los mexicanos soñábamos con aquella generación de niños héroes, que logró derrotar a Brasil en una final de un mundial Sub-17; soñábamos que de la mano de ellos, México podría por fin lograr hacer historia. Recuerdo como saltaba a la vista la calidad que aquellos adolescentes mostraban en la cancha, muy avanzada para su edad y en mi caso en particular, quede deslumbrado por ver el derroche de talento de un jugador que me recordaba mucho el prototipo del futbolista carioca: Giovani dos Santos

La brillantez en la habilidad mental y ejecución con los pies que mostraba, no parecía la de un jugador tan joven. Y es que era una mezcla del descaro y alegría del estilo brasileño, con la sapiencia con el balón en los pies y potencia de piernas que solo una cantera como la Masía puede otorgar. Me preguntaba cómo es que aquel jugador no portaba la ‘10’. Encaraba rivales, colocaba pases precisos, metía centros y diagonales con veneno, buscaba el tiro de media distancia cada que podía, arrancando en espacio corto era un demonio…a leguas se veía que era un dolor de ‘huevos’ para los defensas rivales.

Hoy a más de 13 años de aquella gesta, la “promesa” que significaba el nombre de Giovani, tristemente se ha diluido hasta ser un jugador más de los muchos que serán recordados como lo “que pudieron llegar a ser”. Históricamente el ‘10’, es el referente de excelencia, es la calificación más alta ya sea en la escuela o en un campo de juego, es el reconocimiento para aquel jugador que es diferente, el crack o el referente; pero en este caso en particular, es un número que le quedo muy grande a un jugador que renunció a su destino por la comodidad y la mediocridad.

Y es que desde joven, el camino que se le puso enfrente era para encumbrarlo a niveles inalcanzables para el resto de los mortales: A los 12 años, ‘Gio’ fue fichado por el Barcelona y sumado a La Masía. Ahí, entrenó junto Lionel Messi y durante cuatro años, entrenó al más alto nivel de formación. Con 16 años, Dos Santos fue llamado al Tricolor sub 17 para afrontar el Mundial de Perú 2005 y ahí se encontró con otro jovencito que derrochaba talento: Carlos Vela. Y es que verlos jugar a los dos, era como ver a un par de jugadores que se conocían de memoria de toda la vida: paredes, balones al espacio, asistencias de uno y la definición de otro. Esta dupla le valió a Giovani, ser premiado como el segundo mejor jugador del torneo.

Un año después, Frak Rijkard, entonces entrenador del Barcelona, vio en ‘Gio’ cualidades únicas por lo que lo llamó al primer equipo para encarar la temporada venidera del 2006-2007. Debutaba en aquella pretemporada y anotando, después debutaría en la liga española y después en la Champions. Los titulares de diarios españoles enloquecían: “Nace una estrella”, “Crack”, “Una calca de Ronaldinho”. Y es que la potencia de piernas y el arranque en corto, el pase preciso, visión de campo y el color de piel, hacían que las comparaciones con el astro brasileño no se hicieron esperar.

Tras 34 juegos oficiales con el club culé, llego el primer error que marcó su carrera para siempre. Sus ganas incontrolables de jugar, la desventaja en la competencia por la nacionalidad catalana que tenía Bojan y sobre todo la falta de un buen consejo, hicieron que se inclinará para fichar por el Tottenham Hotspur.

Pero con Luka Modric y Gareth Bale en el campo, en Londres solo pudo ganar fama fuera del campo. Una foto del mexicano saliendo de un bar, asistido por dos personas en un auto, intentando taparle la cara y sus ojos rojos visiblemente perdidos, fue la primera alarma de que su carrera no iba en buena dirección. Tristemente, ese sería el inicio de un camino en picada y a la par de episodios de fiesta y alcohol, en clubes y con selección.


“La gente no me conoce realmente. Nunca he tenido ningún problema salvo en Londres, donde se publicaron unas fotos. Pero ese no fue el motivo por el que no jugué. Siempre he sido una persona muy tranquila” – Giovani Dos Santos en el 2008.


Borrado totalmente del Tottenham fue prestado en varias ocasiones: Ipswich Town, Galatasaray, Racing de Santander y Mallorca fueron sus destinos. Lo que había iniciado como esperanza en el Barcelona, ahora ya era una duda mayúscula. A pesar de todo eso, en selección mostraba ocasionalmente su ‘magia’: Destellos en la eliminatoria del 2009, un golazo de fábula en la Copa Oro del 2011, un mundial aceptable en el 2010, una medalla de oro con muchos méritos en Londres 2012. Parecía que solo necesitaba que alguien confiara en él y logrará centrarlo a la realidad de que su reloj biológico, no iba a ser eterno.

El Villarreal apareció y de la mano de Marcelino García Toral, parecía recobrar un buen nivel, logrando su mejor versión. Se le veía centrado y tranquilo, alejado de los escándalos y concentrado en recuperar su nivel.


“Todos sabemos la calidad que tiene Giovani y se la exigiremos en todo momento. Que no sea a cuentagotas, sino que nos la dé a chorros”- Miguel Herrera de cara a la Copa del Mundo de Brasil.


Un partidazo contra Camerún y golazo contra Holanda en octavos de final, parecía el fin de una ‘maldición’ y parecía que se recuperaba al futbolista que estaba destinado ser; pero la eliminación quizás fue el augurio de que nuevamente fueron solo destellos lo que Giovani había demostrado en Brasil 2014. En 2015, tras un inicio irregular en una nueva campaña con el Villareal, un cañonazo de dólares parecían condenar a un retiro prematuro al ‘10’ mexicano. Fichó con el Galaxy de Los Ángeles de la MLS como jugador franquicia y por supuesto que tras esta decisión, le llovieron críticas en todos lados.

Y es que tras una buena mitad de campaña con el Galaxy, Dos Santos se tiró a la hamaca nuevamente, cobijado por un salario exorbitante pero que no estaba desquitando aún y con el pobre nivel de la MLS. En el 2018 una encuesta a 104 jugadores de la MLS, perfilaron a Dos Santos como el jugador más sobrevalorado en la Liga de Estados Unidos, por no demostrar en la cancha lo que se esperaba de él.

Osorio lo cobijo demás, pues entre lesiones y una baja notable de juego, seguía siendo un constante en los llamados de Juan Carlos Osorio. Declinó el llamado para la Copa América Centenario y pasó de noche en la Copa Confederaciones, pero aun así logró colarse en la lista final para Rusia 2018.  Su último gol con la verde, fue el gol del triunfo ante Escocia en la despedida en el Azteca previó a partir a tierras europeas rumbo al mundial, y ‘Gio’ lo dedicó a Osorio como agradeciendo por un llamado injustificado. Después llegaba otro escandaló que protagonizó junto a otros seleccionados con 30 escorts. A nadie sorprendía leer su nombre en la lista de señalados.


“Gio es un caso único y sui generis porque todos han esperado, como yo, que Giovani sea influyente en el juego. Las expectativas son muy diferentes a la realidad. Giovani es el crack que pudo ser, que aún existe la posibilidad de que lo sea (…) es un jugador al que debemos exigir por su talento” – Juan Carlos Osorio previó a Rusia 2018.


Hoy con 29 años y con un panorama incierto incluso en un equipo como el LA Galaxy, el nombre de Giovani dos Santos no es recordado más que por destellos y por escándalos fuera de las canchas. Fue bendecido con el talento suficiente para haberse encumbrado a lo más grande de este deporte, pero el escogió otro rumbo que lo pone como uno más del montón. Su decisión es respetable, pero atrás quedaron los tiempos de esperar que exploté su capacidad. Hoy por hoy, la selección no está para darse el lujo de esperar a nadie, mucho menos para tener en sus filas, a una “promesa eterna”.

Comentarios

Miguel Moreno Hernández

Poblano de nacimiento y de corazón, licenciado en comercio internacional por vocación y portero por amor a la posición.