Crónica de la muerte de un crack anunciada.

Las injusticias en el fútbol suceden más seguido de lo que quisiéramos. Es el lado B de este deporte, el lado que puede terminar con procesos, carreras, ilusiones y sueños; es el tributo a pagar por tener el derecho a patear el balón. Las injusticias junto con el tiempo, alcanza parejo y por igual a los del montón, a los cracks y a los fuera de serie…hoy le toco a uno de los 2 fuera de serie de los tiempos actuales.

Y es que desde que comenzó su grandiosa historia en aquel lejano 2004 y con apenas 17 años, ha tenido que cargar las INJUSTAS comparaciones, críticas y sobre todo, etiquetas que el jamás ha pedido cargar con su selección. Hoy, ese Messi harto, temeroso, que se escondió y que corrió menos que Caballero, es el resultado de recibir las injusticias de su federación, de su técnico, de la prensa y de su afición. Messi se ha contagiado de los momentos más bajos que está sufriendo su selección en los tiempos modernos y Argentina tendrá que pagar el precio de eso.

Se insiste en compararlo con un fenómeno como lo fue Maradona, cuando este último tenía otras características y condiciones como jugador que le daban en automático otro rol, ni que hablar de los compañeros que tuvo uno y otro como apoyo. Se le crucifica porque no toma un rol de “capitán” que grita y manotea en el campo, pero no se logra entender que no tiene esa capacidad, sin que esto lo haga mejor o peor jugador en el campo; su mejor versión es la ‘chamba’ con el balón, no con un gafete.

Se le critica porque no puede lograr ser el alma de la “albiceleste” como lo es en el Barcelona, sin reconocer que en su club tiene la libertad en la cancha para hacer su magia, mientras que su selección se insiste en amarrarlo a un esquema y posiciones fijas que no son las de alguien de sus características. Se le quema porque falla penales, cuando nadie más en su escuadra tiene la sangre suficiente para querer tomar esa responsabilidad. Se le mata porque hoy se “escondió”, sin llegar a dimensionar lo manoseado que fue este proceso para Argentina y que el problema real no es un jugador, es toda una estructura ya caduca que pide a gritos un cambio.

Que pronto se han olvidado que él fue quien cargo con su selección en el mundial pasado y en rescatar una eliminatoria que hoy los tiene en Rusia. Messi hoy en día es el ejemplo de la depresión y la falta de alegría por jugar, algo que el ama jugar, es la muestra de lo que logra la presión de algo que ya está muy viciado, es la muestra clara de lo que causa sufrir injusticia tras injustica. Messi ha dejado un legado muy alto que lo pone en la cúspide del fútbol…con el Barcelona, a su selección debe olvidarla ya. Ojalá cumpla su promesa terminando esta justa y se retire a seguir agrandando las vitrinas del equipo catalán. A Argentina no le debe nada, todo lo contrario, la selección argentina le deberá siempre a Messi el lugar que le correspondía.

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