Carta a Kaká, el mótivo por el cual amo el futbol

Ricardo Dos Santos Leite, o como todo el mundo te dice, Kaká. Anunciaste que dejas el futbol después de muchos años de deleitarnos con tu futbol. Ese futbol que te llevó a ser nombrado balón de oro en 2007 sin oposición alguna y en la que formaste una dupla con Andreiy Shevchenko, mi otro futbolista favorito.

A principios de los 2000’s tuviste un accidente y en que los especialistas te decían que no solo no volverías a jugar futbol, si no que podrías no volver a caminar jamás. No te detuvo esa lesión, te levantaste como siempre poniendo tu fé en Dios, al cual eres un fiel creyente y que no dejar de agradecerle por esa oportunidad que te dio.

Debustaste con Sao Paulo y de inmediato captaste la atención de un gigante italiano, el Milán del cual eres un símbolo y uno de los mejores jugadores que ha pasado por la institución. Curiosamente, el Milán tiene como mascota un diablo, lo contrario a tus blancos pensamientos.

Cuentan que cuando llegaste al primer entrenamiento con el Milan, no te daban demasiadas esperanzas pues eras apenas un chavo flacucho y que seguramente se iría de inmediato a su casa. Pero, no por nada el Milán se fijó en ti. Tomaste un balón en media cancha y con una zancada tremenda, Gatusso no te vio ni el polvo, Ambrosini apenas pudo poner el pie y tu ya estabas a tres metros, quedaba un último obstaculo: Alessandro Nesta, uno de los mejores defensores de todos los tiempos y que con una gambeta pasaste como si fuera un cono y anotaste en la portería. ¡Maravilloso! Fueron las palabras de Carlo Ancelotti.

A partir de ese momento fuiste figura indiscutible con mi amado Milán, formando una dupla de ensueño con el ucraniano Andreiy Shevchenko. Si Sheva fue balón de Oro en 2004 fue gran parte por tu culpa.

Tu época en el Real Madrid fue una parte oscura de tu vida, una lesión que te quebró en mil pedazos y que a pesar de ello no dejaste que tu ánimo decayera. Todo lo contrario, tomaste tus maletas y te mudaste a Orlando de donde te volviste figura indiscutible. Total, que seas un ídolo en Milan no te lo quita nadie.

Kaká, un futbolista ejemplo, un padre ejemplar y gran ser humano. Donaste tus premios individuales a iglesias en Brasil para recaudar fondos para los niños de la calle. Además, donabas el 25% de tu sueldo a fundaciones que se dedican a ayudar a los niños de las favelas en Brasil. A pesar de que tu vienes de una familia de clase alta, nunca dejaste de ver por los demás.

Nunca tuve la dicha de verte jugar, me hubiera encantado hacerlo alguna vez. Recuerdo que en mi infancia me regalaron una playera del Milán con el mítico número 22 y en un periódico que encontré arrumbado por ahí vi en la portada a quien correspondía dicho número. A partir de ahí comencé a seguirte y al Milan al cual hasta la fecha soy aficionado.

Nunca olvidaré esa velocidad endemoniada y ese tiro de media distancia que te caracterizaba, esos pases milimétricos que le dieron una Champions al Milán. Pero sobre todo, esa bondad que siempre demostraste dentro y fuera de la cancha.

Hasta pronto Kaká, gracias por hacerme amar al futbol.

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Comentarios

Danny García

Mi sueño era ser periodista deportivo pero el destino quiso que fuera el mejor programador del mundo. Mis idolos: Kaká, Shevchenko y Miroslav Klose.